Consultora Wood Mackenzie anticipa que el consumo de petróleo sufrirá serio desplome en 2023.

Predice que a partir de ese año el mundo actuará de manera decisiva electrificando el transporte y la industria

Los precios mundiales del crudo podrían caer a cerca de US$40 el barril para 2030 si los gobiernos presionan para reducir el consumo de combustible en línea con los planes respaldados por la ONU para limitar el calentamiento global, señaló la semana que pasó la consultora líder en energía: Wood Mackenzie.

En un informe que describe un escenario en el que el mundo actúa de manera decisiva para abordar las emisiones de gases de efecto invernadero al electrificar el transporte y la industria, la firma con sede en Edimburgo, dijo que el consumo de petróleo comenzaría un fuerte desplome a partir de 2023.

La disminución de la demanda se aceleraría a una tasa de 2 millones de barriles de petróleo por día (bpd), para llegar a 35 millones de bpd en 2050, lo que representaría una caída del 60% en las emisiones de carbono por el uso de crudo con respecto a los niveles actuales.

El consumo de petróleo alcanzó un récord de unos 100 millones de bpd en 2019 y se espera que se recupere con fuerza este año tras los hundimientos del año pasado por la epidemia de coronavirus.

Como resultado, los precios del petróleo comenzarían a caer a finales de esta década, dijo WoodMac en su informe. Bajo su escenario de Transición Energética Acelerada, espera que los precios del Brent promedien 40 dólares por barril para 2030, comparado con los precios actuales de unos 65 dólares por barril. Para 2050 podría caer a 10-18 dólares el barril.

«Si nos movemos para mantener el calentamiento global en el límite de 2 grados centígrados establecido por el Acuerdo de París (respaldado por la ONU), la matriz energética cambiará, y lo hará profundamente”, apuntó Ann-Louise Hittle, analista de WoodMac.

Sin embargo, las políticas mundiales actuales están lejos de estar alineadas con el Acuerdo de París, y las temperaturas están actualmente en camino de aumentar en 3 grados para 2100 desde los niveles preindustriales, pronostica el informe.

Asimismo enfatiza que «Una rápida caída en la demanda también significa que las fuentes existentes de suministro de petróleo serían suficientes para satisfacer toda la demanda futura, con una necesidad limitada de nuevos desarrollos de yacimientos».

También que «un fuerte declive en la demanda y los precios del petróleo en las próximas décadas tendría un profundo impacto en los principales productores, como los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo».

“La fuerte caída de la demanda impedirá que los productores petroleros clave administren el mercado y respalden los precios de la manera que lo hacen hoy. Sin embargo, pese a perder su capacidad de fijar precios, los productores de bajo costo de la OPEP en Medio Oriente seguirán siendo los principales proveedores de crudo”, agregó.

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