Plan para ahorrar energía sin trabajar los viernes no es compartido por todos en Venezuela

La ordenanza del presidente venezolano Nicolás Maduro de no hacer trabajar a los 2’700,000 empleados estatales so pretexto de ahorrar energía no ha caído muy bien.  Si bien esta drástica medida solo estará vigente durante abril y mayo, el decreto gubernamental se une al plan de racionamiento eléctrico impuesto a centros comerciales, a la reducción de horarios laborales para ahorrar energía y evitar en lo posible que las industrias del Estado gasten energía.

La razón que arguye el Gobierno es el fenómeno meteorológico de El Niño, a quien consideran como la causa principal de una de las peores sequías que afectan a sus hidroeléctricas.

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Esta situación conduce a niveles de emergencia a los sistemas hidroeléctricos que suplen a Venezuela con más del 60 por ciento de la energía eléctrica. Pero, para críticos como Víctor Maldonado, vocero de la Cámara de Comercio de Industria y Servicios de Caracas, “el problema no es producto del mal clima sino del mal gobierno”.

Ya en el 2010 Venezuela tuvo que batallar contra un periodo de sequía. En aquel entonces, también se hizo responsable a El Niño y, a raíz de la emergencia hidroeléctrica, el Gobierno invirtió 38 mil millones de dólares para poner en funcionamiento plantas termoeléctricas en todo el país. Estas plantas deberían contribuir con la energía adicional para aliviar los generadores en las represas de agua, pero “ese dinero sirvió para generar más corrupción a costas de la emergencia eléctrica, porque estas plantas hoy están fuera de servicio. El silencio del Gobierno sobre producción termoeléctrica es prueba de su mala inversión”, denuncia Maldonado.

 Para pequeños empresarios, como Richard Solares, de 51 años, la crisis energética afecta a su trabajo. Solares lleva 22 años en el negocio de la cerrajería, pero, con los racionamientos de luz, la maquinaria necesaria para trabajar no puede operar. Además, “nosotros tenemos que pagar por la energía eléctrica, empleados, impuestos, aseo urbano, alquiler y, si no tenemos luz, no podemos generar el ingreso necesario para llevar todas esas cuentas”, se queja.

Al empresario, la medida le parece “absurda, pues, con tantas crisis que hay en Venezuela, no podemos dejar de producir. A mí me afecta si dejo de tener ingresos un solo día y también a todos los venezolanos que trabajan para sacar al país adelante”.

En la calle, hay opiniones encontradas sobre el decreto. Para la ingeniera Marly Henao, de 38 años, la medida “incentiva la flojera” en lugar de generar más producción en medio de una crisis económica. Henao considera que el problema energético es producto del “mal mantenimiento de las maquinarias y la ineptitud de trabajadores no capacitados”. Carlos Campos, de 53 años, admite que el decreto no le “afecta mucho”, pues se dedica a la economía informal, pero, si es en beneficio de todos, “está de acuerdo” con la medida. A Firellet Villalobos, de 18, tampoco le afecta el decreto, pues trabaja en una panadería que abrirá los viernes, pero considera que no tendrá repercusión sobre el consumo eléctrico, porque “uno en casa prende el televisor y el aire acondicionado”.

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Un día menos de trabajo conseguirá reducir el consumo eléctrico de la gran industria del Estado que maneja empresas siderúrgicas, cementeras, de comunicaciones y demás servicios, pero, paradójicamente, su cierre por un día más afectará también a la crisis económica que se vive en el país.

Víctor Maldonado, de la Cámara de Comercio, cree que la implementación de esta medida genera “desesperación en la sociedad, porque demuestra que el Gobierno se da por vencido ante el problema energético”. El Niño ha afectado a otros países con sequías, pero no se han visto envueltos en una crisis eléctrica de la magnitud que está viviendo Venezuela.

Según Maldonado, eso es debido a “la falta de previsión y el mal manejo de fondos que fueron destinados a reforzar el sistema eléctrico nacional”. Para Maldonado, declarar los viernes como no laborables “es un mensaje tanto de desesperación, como de imprevisión e incapacidad”. Ahora está por verse en los próximos meses si la medida fue acertada. (DW)

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