Paraguay incentiva uso de fuentes renovables y generación eléctrica distribuida

La generación descentralizada de electricidad con base en fuentes renovables, especialmente la abundante procedente del sol, es la solución más sostenible y económicamente viable en Paraguay, para que la luz llegue a sus comunidades más aisladas.

Son esas localidades en zonas semiáridas o semihúmedas con muy baja de densidad de población, donde viven campesinos, indígenas y ganaderos, las que aún carecen de electricidad en este país sudamericano.

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Según expertos la llamada generación eléctrica distribuida y  descentralizada utiliza tecnologías de pequeña o micro escala, que proporcionan electricidad en puntos cercanos al consumidor, es la ideal para atender a estas poblaciones.

Este sistema comenzó a impulsarse en los últimos años en Paraguay, debido a la mala calidad de la distribución eléctrica del país, pese acercarse a 98 por ciento de cobertura eléctrica a nivel nacional.

La evolución tecnológica también favorece a la implantación a costos más bajos de paneles fotovoltaicos en un país que registra más de 250 días de sol al año.

Paraguay, como la mayoría de los países de América Latina, logró un alto nivel de electrificación.

Pero el país experimenta problemas en la llamada “última milla”, de cómo llegar a las poblaciones remotas, explica Claudia Canales, coordinadora del programa mundial «Iniciativa Aldeas Inteligentes».

El programa, impulsado desde las universidades británicas de Cambridge y Oxford, tiene como objetivo aportar a los tomadores de decisiones, donantes y agencias de desarrollo nuevas ideas sobre el acceso a la energía en comunidades no conectadas a la red eléctrica en países del Sur en desarrollo.

Solo en América Latina, existen 24 millones de personas que todavía no tienen acceso a electricidad y 65 millones que dependen de la leña para cocinar, según datos de las Naciones Unidas.

“La generación descentralizada es la única solución posible”, destacó Canales, al comentar que las estrategias de pequeña y micro escala son normalmente más sustentables, además de permitir a las poblaciones rurales “tomar en su mano su propia situación energética”.

A su juicio, “la pobreza energética va mano a mano con la falta de recursos y de posibilidades económicas”.

“El problema de muchas comunidades que no disponen de electricidad es que se encuentran en zonas aisladas, con viviendas dispersas y difíciles de llegar. Los recursos necesarios para extender la red eléctrica a esas comunidades son demasiado altos y poco factibles. La generación distribuida es la única opción económicamente viable y la más ecológica”, sostuvo.

 

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