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Fidelito dejó la central nuclear cubana al 75% y una misteriosa desaparición de US$6millones


Fidel Castro Díaz-Balart, primogénito del expresidente cubano Fidel Castro y que el pasado 1 de febrero se quitó la vida a los 69 años sumido en una fuerte depresión, dedicó su vida a la ciencia y llegó a dirigir la política nuclear de su país, lo que acabó llevándole a caer en desgracia con su padre durante años.

Nacido en La Habana el 1 de septiembre de 1949, Fidelito -como se le conocía en su país- fue el único hijo habido en el matrimonio del exdictador cubano y Mirtha Díaz-Balart, quienes se conocieron cuando Fidel estudiaba Derecho y se casaron el 10 de octubre de 1948.

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El matrimonio no duró muchos años y coincidió con la etapa en la que Castro fue detenido por el asalto al cuartel de Moncada (Santiago de Cuba) y posterior encarcelamiento en la isla de Pinos.

En 1954, antes de su excarcelación, su esposa le comunicó que había solicitado el divorcio y tras la separación, Mirtha Díaz Balart volvió a casarse con el abogado Emilio Núñez Blanco y fijó su residencia en Madrid en los años setenta.

Varios familiares de la madre del primogénito de Fidel Castro habían ocupado puestos de responsabilidad en el gobierno de Fulgencio Batista o en el ala juvenil del partido que apoyaba a éste.

Fidelito vivió junto a su madre hasta los diez años.

Después de realizar estudios en su país, donde mostró gran interés por las matemáticas, se trasladó a la Unión Soviética, donde se doctoró en Ciencias Físico Matemáticas por el Instituto de Energía Atómica I. V. Kurchatov de Moscú y se graduó “suma cum laude” en Física Nuclear por la Universidad Estatal M. V. Lomonosov de Moscú (1974) y su filial del Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares (JINR).

De regreso a Cuba obtuvo un segundo doctorado en Ciencias por el Instituto Superior de Ciencias y Tecnología Nucleares de La Habana.

Además, cursó estudios de postgrado y maestrías en Reactores Nucleares, en Métodos Modernos de Dirección en la Academia de Economía Nacional adscrita al Consejo de Ministros de la ex URSS y en Dirección Integrada de Proyectos en la Escuela de Organización Industrial (EOI) de Madrid.

Desde su creación en 1980 fue secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba y de la Secretaría Ejecutiva de Asuntos Nucleares. Desde estos puestos fue el máximo responsable de la política nuclear cubana.

Durante esa etapa, en 1982, se empezó a construir con tecnología y apoyo soviético la que debía ser la primera central nuclear del país, situada en Juragua (Cienfuegos), compuesta por cuatro reactores “vver-440” de 440 megavatios cada uno.

El primero de los reactores debía entrar en funcionamiento en 1991, pero la caída de la URSS obligó a paralizar su construcción en septiembre de 1992, cuando ya se encontraba al 75 por ciento de ejecución y tras una inversión de 1.200 millones de dólares.

En febrero de 1989 Fidelito firmó con la URSS un acuerdo sobre supervisión y seguridad de los trabajos de la central cubana, que establecía el equipamiento y adiestramiento de cubanos en esta área. También firmó convenios de colaboración similares con India (1986), Argentina, México, Brasil e Irán.

Compatibilizó estas actividades en el sector nuclear con las de representante cubano ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) entre 1983 y 1992, jefe de la sección de Ciencias Exactas y Naturales de la Junta Científica Central de la Academia de Ciencias de Cuba (1984-1993) y presidente del Grupo de Coordinación de los Países No Alineados para los usos pacíficos de la Energía Atómica (1983-87).

El 17 de junio de 1992 el diario estatal Granma anunció su destitución al frente de la Secretaría de Asuntos Nucleares.

Al mes siguiente, su padre achacó la decisión a “ineficiencia en el desempeño de sus funciones”, aunque otros vieron en su cese un complot militar para obligar al comandante a dejar el poder mediante un supuesto escándalo en el que estaba involucrado nadie menos que el propio Fidelito.

Su hermanastra Alina Fernández declaró desde el exilio en 1993 que Castro Díaz-Balart estaba involucrado en la desaparición de 6 millones de dólares del presupuesto de la central nuclear, atribuyendo a este escándalo las verdaderas causas de su destitución.



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