El viento sopla en contra de las turbinas de Seawind y lo lanza hacia la bancarrota

La innovación y la tecnología es un elemento imprescindible para el desarrollo de las tecnologías renovables. Pero hay que invertir con prudencia si no se quiere repetir la historia del fabricante de turbinas norteamericano Seawind quien ha anunciado que está en bancarrota al no haber conseguido reunir la suficiente cantidad de capital para poder establecerse en Noruega.

Según medios noruegos, Seawind no lo consiguió porque ya se ha gastado y/o destinado al desarrollo de su aerogenerador de dos palas para eólica marina. La situación ha llegado a ser tan crítica, que la compañía debe las nóminas de los dos últimos meses a sus trabajadores. Los altos costes en investigación han dado como resultado un aerogenerador de altísima gama, muy eficiente y fiable, pero tan poco rentable que se ha llevado a la compañía por delante.

La tecnología y las turbinas Seawind comenzaron a crearse para el mercado estadounidense hace ya 20 años. Tenían como objetivo conseguir una máquina que superara en prestaciones a las del resto del mercado, utilizando el software de simulación más sofisticado que existe, el de rotores de helicópteros que proviene de Hamilton Standard, y tomando como referencia los resultados de investigación que se habían hecho desde la NASA.

Seawind había creado un aerogenerador altamente adaptable, más eficiente a cualquier condición de viento que ninguno, y con la mayor tolerancia, confiabilidad y seguridad bajo todas las condiciones climáticas, según aseguraban sus directivos.

Pero en los últimos cuatro años, el interés se centró en el desarrollo de parques eólicos marinos, y Seawind presentó su proyecto estrella: un sistema completo de energía eólica offshore Seawind 6 (turbina, estructura de soporte y cómo instalarlo en el mar), y además ocupar un lugar en el nuevo nicho de mercado del sector eólico, la marina flotante.

Su primer acuerdo fue con el operador griego de parques eólicos y solares WRE Hellas para desarrollar mini parques eólicos marinos en aguas profundas en el Mar Egeo, bajo el programa Clean Energy for EU Islands, un marco a largo plazo para ayudar a las más de 2.000 islas habitadas de la UE a generar su propia energía.

Seawind pretendía instalar turbinas de dos palas con cimientos flotantes. La unidad completa sería ensamblada en tierra e instalada por un buque semisumergible. Era tan novedoso que no incluso no era necesario mover éste durante la fase de instalación o para operaciones y mantenimiento. Las unidades completas, incluidas la turbina y la estructura de soporte, estaban diseñadas para instalarse hundiéndolas en su lugar.

Como el rotor de la turbina está desacoplado del eje con una bisagra oscilante, supone que no hay necesidad de un mecanismo de paso de cuchilla, con la ventaja adicional de reducir significativamente la fatiga y las cargas. Esto hace que la cabeza y la torre de una turbina sean mucho más ligeras, lo que es beneficioso para las turbinas eólicas flotantes.

Sus promotores reconocen que el Mar Mediterráneo no tiene el mismo tipo de viento que se encuentra en el Mar del Norte, por eso, cuando el gobierno noruego le presentó una propuesta para instalar parques eólicos, Seawind comenzó a desarrollar máquinas de 6,2 MW y prometió construir su demostrador en Noruega y en 2018 implementar el diseño de una unidad de 10,4 MW con un diámetro de rotor de 210 m.

Con el Seawind 10.4 pretendía producir alrededor de 45M kWh a aproximadamente 8,5 m/s de velocidad del viento. La compañía creía que construiría muchos parques de aguas profundas en todo el mundo con velocidades medias de viento, como en el Mar Mediterráneo. Invirtió todo lo que está escrito y más allá en el Seawind Demonstrator, para demostrar que su producto estrella no solo era bueno sino que conseguía una reducción de costes del 50% en comparación con los proyectos tradicionales.

Pero no ha podido ser. Las entidades financieras les han cerrado el grifo y han tenido que anunciar que están en quiebra. Hoy, 23 de enero, la empresa se reunirá con Enova, una entidad del Ministerio noruego de Petróleo y Energía a cargo del desarrollo de nuevas soluciones y tecnologías energéticas para buscar alguna solución, pero el efecto dominó afectará a su compromiso con WRE Hellas y los parques marinos flotantes del Mar Egeo, y por supuesto, su futurista máquina de 10,4 MW, que pretendía salir al mercado en 2018.

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