El futuro de las ‘Utilities’ a través de la transformación digital

Las utilities se están enfrentado a importantes retos. Las condiciones del mercado son difíciles: el modelo tradicional centralizado está en cuestión como consecuencia del despliegue de generación distribuida; la integración de las renovables suma presión a la operación de las redes; la demanda energética está estancada; y existe un alto grado de incertidumbre en lo relativo al marco regulatorio.

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A todo esto se suma otro reto no menos importante en relación a las crecientes exigencias de un nuevo consumidor de energía. Estos clientes están tomando además como referencia sus experiencias en otros sectores que se han visto transformados rápidamente por la irrupción digital, y de las que todavía están lejos las utilities en muchos casos.

Las expectativas de los inversores en relación a la industria están cayendo. Este escepticismo por parte del mercado y los inversores se produce en gran medida como consecuencia de la falta de una historia convincente y cautivadora de crecimiento. El sector se enfrenta a una situación con importantes presiones a la baja de la demanda energética, a la que se añaden unos costes crecientes y el aumento de los competidores especialmente como consecuencia de la convergencia con otras industrias.

Y esta es una situación a la que el modelo tradicional del negocio de las utilities no puede dar respuesta, y para la que todavía no se ha articulado una solución alternativa convincente.

Nuevas herramientas como las tecnologías Cloud, las capacidades analíticas avanzadas y de movilidad, las redes sociales o el Internet de las Cosas están cobrando cada vez más protagonismo. Los ejecutivos de las utilities están viendo como si bien estas tecnologías suponen un reto en sí mismas y están en el epicentro de la transformación de la industria a la que deben hacer frente, ofrecen también numerosas oportunidades tanto para llevar la eficiencia operativa a un nuevo nivel, como para abrir nuevas oportunidades de crecimiento a través de nuevos servicios y modelos de negocio.

Las utilities han comenzado ya a dar pasos hacia la digitalización de la cadena de valor. Por ejemplo, se está introduciendo cada vez más inteligencia en la operación de la red, y se está progresando en relación a los canales digitales de interacción con clientes. Estas capacidades no se han implantado todavía de forma masiva, generalizada, ni se han utilizado para cambiar radicalmente la forma en que los trabajos son gestionados y ejecutados.

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Muchas utilities carecen de los datos y capacidades analíticas necesarias para evaluar las inversiones de capital en base a información en tiempo real, en lugar de mediante asunciones estáticas de planificación como los picos de carga anuales.

También emplean mayoritariamente prácticas de mantenimiento basadas en ciclos temporales, principalmente por la falta de modelos de riesgo robustos que permitan reevaluar los intervalos de mantenimiento. Además, los trabajadores de planta y de campo generalmente no suelen estar equipados con equipos sofisticados de movilidad, ni se aplican sistemas de planificación avanzada.

Otro ejemplo, es el de la información generada a través de los nuevos contadores inteligentes y otros componentes inteligentes de la red. Los sistemas y prácticas actuales limitan las posibilidades para capitalizar la información obtenida para la operación de la red, o para el desarrollo de nuevos productos y servicios a través del análisis de los datos de comportamiento del consumidor.

Estos son sólo unos ejemplos. Lo cierto es que si bien la implantación de capacidades digitales es ya una prioridad creciente, los avances hasta ahora han sido limitados y se ha venido aplicando un enfoque “individualizado” en la implantación de estas oportunidades. En este sentido, se requiere un enfoque integral, en el que se pongan en juego de forma coordinada todas las tecnologías digitales aplicables, con el fin de lograr diseñar una solución transformadora.

Sólo a través de este tipo de enfoques es posible explotar todo el potencial de las tecnologías digitales, y realmente transformar – no sólo mejorar u optimizar – áreas clave de la utility como la gestión de activos, las operaciones de campo o las interacciones con clientes.

El business case para las utilities de cara a llevar a cabo la transformación digital es atractivo y claro. Las utilities están haciendo frente a costes crecientes, nuevos competidores, y a un crecimiento incierto de la demanda, y en este contexto deben considerar nuevas formas de hacer negocio. En este sentido, la búsqueda de la transformación digital es probablemente la forma más efectiva y eficiente para las utilities a la hora de hacer frente a los retos actuales y lograr un crecimiento sostenible.

Sin embargo, lograr una transformación de este tipo requiere algo más que la adopción de nuevas tecnologías. Las utilities tendrán que adoptar nuevos enfoques a la hora de tratar con sus clientes y nuevas formas de gestionar el trabajo y optimizar la cadena de valor. La industria debe estar lista para este cambio transcendental y necesario. El momento es ahora.

AutorMatías Alonso, Senior Managing Director y responsable mundial de la Industria de Utilities en el grupo Accenture.

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