EEUU lanzó su mayor iniciativa para detener el cambio climático

No hay mayor amenaza para esta generación y las futuras que el cambio climático, afirmó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ayer al presentar el Plan de Energía Limpia que busca reducir las emisiones de gases que causan el calentamiento global.

En una ceremonia celebrada en la Casa Blanca para presentar la versión definitiva de la orden ejecutiva que el gobierno adelantó en 2014, el mandatario subrayó que los efectos del cambio climático ponen “en riesgo” incluso la seguridad nacional del país, y defendió la “obligación moral” de su gobierno de tomar medidas para combatirlo.

“Somos la primera generación que siente los efectos del cambio climático y la última que puede hacer algo por ello”, enfatizó el presidente. “Este es uno de esos casos, por su magnitud, en que si no hacemos algo a tiempo puede que no haya vuelta atrás”.

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El Plan de Energía Limpia presentado ayer fija la meta de reducción de emisiones de carbono de las centrales termoeléctricas del país en 32% para 2030 respecto al nivel de 2005, por encima de la reducción de 30% fijada en el borrador de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, su sigla en inglés) el año pasado.

Las emisiones ya son 15% menores respecto al nivel de 2005, y para lograr parte de la reducción restante, el gobierno impulsará la instalación de proyectos de energía solar y eólica en los próximos años, antes de que el plan entre en acción en 2022, consignó Bloomberg.

La actividad de las plantas termoeléctricas es la mayor fuente de emisión de carbono en EEUU, aproximadamente un tercio de la contaminación total del país. Y, hasta ahora, no había un límite federal a esas emisiones, subrayó el mandatario.

Obama detalló que el plan fijará límites a la emisión de carbono para las centrales de energía del país, pero con metas individuales para cada estado en base a la matriz energética que cada uno tiene actualmente y observado dónde hay oportunidades de recortar las emisiones.

Además, el gobierno federal dará tiempo y flexibilidad a cada estado para adaptar el plan para cumplir sus objetivos de forma que tenga sentido para sus comunidades, negocios y empresas de servicios.

Oposición

El plan, considerado pieza clave de la agenda de Obama contra el cambio climático, afronta ya la oposición en las filas republicanas, pero también de la industria del carbón y de los gobiernos de los estados más dependientes de esta fuente de energía. Entre sus argumentos para oponerse al límite de las emisiones está que la norma destruirá empleo y encarecerá el costo de la energía.

El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, ha instado ya a los estados a rechazar la regulación; estados como Wyoming y Oklahoma han interpuesto una demanda para tratar de bloquear la norma y la cámara de comercio de EEUU y otros gremios afirmaron que tratarían de bloquear la medida en los tribunales.

“El plan final de la EPA refleja interés político, no por suministrar al país energía confiable a bajo costo”, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Minería de EEUU, Hal Quinn.

Para Jeb Bush, precandidato republicano y ex gobernador de Florida, las medidas son “irresponsables” y se “entrometen en las competencias de los estados, destruyen puestos de empleo y elevan los precios de la energía”.

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Desde la Casa Blanca defienden la medida y aseguran que se seguirá adelante con el plan aunque eso implique una batalla legal en tribunales. La trayectoria de este plan recuerda a la del programa de salud, Obamacare. En junio, un tribunal federal desestimó una demanda interpuesta por las principales compañías productoras de carbón y catorce de los estados productores del mineral, la mayoría liderados por gobernadores republicanos, que buscaba bloquear la propuesta de la EPA de 2014, al considerar que era prematuro dictar sentencia sobre un borrador.

Compromiso global

Obama admitió, sin embargo, que ningún país puede frenar el calentamiento global de forma individual, pero busca que EEUU sea líder en esta lucha. El plan está en línea con el objetivo general con el que EEUU se comprometió ante la ONU de cara a la cumbre mundial sobre cambio climático que se celebrará en diciembre en París, reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre 26% y 28% para 2025. Esta reunión busca cerrar un acuerdo vinculante global para reducir las emisiones y que, de lograrse, sustituiría al acuerdo de Kioto en 2020.

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