COP25 y su denodada lucha por reducir calentamiento global debajo de 2 grados C.

Los polémicos mercados de carbono serán el centro de atención

Los mercados de carbono podrían ayudar a plantear objetivos que mantengan el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados centígrados. Los escépticos dicen que se corre el riesgo de arruinar el Acuerdo de París.

En una zona rural del norte de Camboya, las cáscaras de arroz se utilizan como combustible para generar electricidad para las comunidades locales que, de otro modo, dependerían de generadores diésel altamente contaminantes.

           Camboyanos en las plantaciones de arroz, cuya cáscara es utilizada en generación de electricidad.

El proyecto está financiado por empresas del otro lado del mundo que compran créditos de carbono para compensar el CO2 emitido en su propio territorio.

Esta es solo una de las formas en que el CO2 se comercializa en todo el mundo, y uno de los modelos de mercado de carbono que se debatirán en la conferencia climática COP25 en Madrid. El objetivo es crear un marco regulatorio para un sistema mundial de comercio de carbono, un tema complejo incluido en el artículo 6 del Acuerdo de París.

Ann-Kathrin Schneider, directora de política internacional de BUND – Friends of the Earth Germany, dice que el artículo 6 plantea «un gran riesgo para el Acuerdo de París». Ella cree que el comercio de carbono tiene el potencial de distraer a las naciones de la meta de reducir realmente las emisiones de carbono.

Con los actuales objetivos de reducción, conocidos como «contribuciones determinadas a nivel nacional” (NDC por sus siglas en inglés), es poco realista la intención de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados o, en lo posible, en un máximo de 1,5 grados: los expertos proyectan un aumento de la temperatura mundial de al menos 3 grados centígrados. Los mercados de carbono, mencionan, podrían ser la clave para alcanzar objetivos más ambiciosos.

En Madrid se debatirán diferentes sistemas de comercio de carbono. En primer lugar, uno que permita que los países que superen sus propios objetivos climáticos puedan vender el excedente de dichas reducciones de emisiones a otros países con dificultades para alcanzar sus metas.

Si, por ejemplo, si un país que se ha fijado la meta de reducir sus emisiones en el equivalente a 100 toneladas de CO2 logra hacer reducciones reales de 110 toneladas, podría vender el excedente de 10 toneladas.

Stefano de Clara, director de política internacional de la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA), menciona: «Idealmente, podríamos tener un mercado global completo en el que todo el mundo comercie entre sí». Y añade que cada vez más países están considerando los mercados de carbono como una forma de alcanzar sus objetivos de NDC.

Sin embargo, los críticos están preocupados por este creciente interés, ya que podría llevar a algunos países a establecer, intencionadamente, objetivos nacionales bajos para que puedan vender sus excedentes.

Carsten Warnecke, socio fundador del NewClimate Institute, cree que las NDCs deberían ser lo suficientemente ambiciosas como para garantizar un escenario muy por debajo de los 2 grados centígrados, y aboga por que solo se permita que los países con objetivos alineados con los de París participen en los sistemas de comercio de emisiones de carbono.

Por su parte, Gilles Dufrasne, responsable de la política de precios del carbono en Carbon Market Watch, va aún más lejos y le gustaría ver el dinero destinado a alcanzar otro objetivo de París: un fondo anual de 100.000 millones de dólares para medidas de mitigación y adaptación en los países en desarrollo, que a menudo son los más afectados por el cambio climático.

Las normas que rigen el comercio mediante compensación también formarán parte de los debates sobre el artículo 6 en Madrid. Se espera que los negociadores elaboren normas para lo que se conoce como el Mecanismo de Desarrollo Sostenible, una herramienta que sucede al Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) creado hace más de una década en el marco del Protocolo de Kioto.

El MDL ha permitido a los países ricos compensar sus emisiones nacionales de CO2 financiando programas de desarrollo sostenible en los países en desarrollo.

Pero Carbon Market Watch estima que alrededor del 85 por ciento de los proyectos financiados en el marco del MDL se habrían llevado a cabo de cualquier forma.

«Se suponía que sería un sistema que permitiría a los países establecer objetivos más ambiciosos», dijo Dufrasne. «Pero lo que en realidad hizo, es hacer más barato alcanzar las metas existentes e incluso se puede argumentar que las debilitó porque en lugar de reducir realmente las emisiones, los países compraron créditos que en realidad no hacen una gran diferencia», afirmó.

Los ambientalistas sostienen que las reglas estrictas serán parte integral del éxito de cualquier esquema comercial global y deben evitar el doble conteo, en el que tanto los países que compran, como los que venden un determinado crédito, reclaman la reducción como si fuera suya.

De Clara, de IETA, argumenta que si los negociadores en Madrid son capaces de asegurar regulaciones estrictas, el Artículo 6 proporcionará los incentivos que los países necesitan para asegurar altos estándares de comercio de emisiones, lo que naturalmente conduciría a objetivos ambiciosos.

Pero Schneider, de BUND, afirma que incluir los mercados de carbono en el Acuerdo de París podría socavarlo: «Tememos que si el Artículo 6 se decide en esta COP, se desviará de otros aspectos, como la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, y que la gente intente buscar una salida fácil y que de hecho reduzca la ambición (de establecer una alta meta) climática y no la aumente», concluyó.

Fuente: dw.com

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