Análisis 2020 del COVID 19 y los riesgos hacia el 2021 en la industria petrolera

Por: Jaime Brito, vicepresidente, Stratas Advisors

Se acaba este complicado y sorpresivo 2020 y el nuevo año trae la esperanza de que sea direccionalmente más positivo. El sector internacional de hidrocarburos ha tenido un abrupto ajuste como resultado de las variaciones de consumo y precios de los últimos meses, y si las perspectivas lo permiten, el mercado petrolero se podría ir recuperando hacia finales del 2021.

Hay sin embargo algunos riesgos importantes que se deben tomar en cuenta, no para alarmarse, sino para tener a la mano estrategias de mitigación de riesgos a nivel comercial y estratégico. Las empresas petroleras internacionales que mejor sortean los retos de la industria normalmente hacen un análisis de escenarios de mercado, o al menos de los riesgos potenciales, con el fin de adelantarse a su reacción necesaria, en caso de que los riesgos se cristalicen. Revisemos juntos algunos puntos importantes al respecto.

En los Estados Unidos se perdieron arriba de 2 millones b/d de producción petrolera como resultado de la pandemia, todo esto por cuestiones de economics, no por cumplimento de acuerdos de producción como es el caso en Medio Oriente. En Canadá el impacto neto fue de arriba de 1.2 millones b/d crudo en el peor momento. El consumo de refinados a nivel mundial va a caer en más o menos 9.6 millones de b/d durante el 2020, respecto a niveles previos a la pandemia y cada región y producto específico tuvo un reajuste muy particular.

En cuanto a los sectores, el gran perdedor desde luego es el consumo relacionado con aviación (la turbosina), que disminuyó en un 100% durante varias semanas en varios países del mundo. Aunque durante los últimos meses el sector ha ido poco a poco recobrando actividades, en realidad aún está muy lejos de recuperar el consumo histórico promedio.

El consumo de diésel ha sido sorpresivamente alto, considerando los gigantescos retos de la pandemia. En los Estados Unidos, por ejemplo, la demanda de diésel se ha mantenido consistentemente muy cerca de los niveles normales desde agosto, y por momentos incluso ha rebasado el promedio de los últimos cinco años. En otras palabras, la transportación de bienes vía tráilers, el consumo en tractores y otros vehículos que utilizan diésel ha sido bastante robusto, en momentos de hecho, como si la pandemia no existiera.

La demanda de gasolina ha sido impactada negativamente, pero ha ido aumentando consistentemente desde el verano, y a pesar del incremento de infecciones en los Estados Unidos, ha llegado a cerca del 92% de lo normal. Una variable importante es el hecho de que la gasolina le ha tomado “prestada” demanda a la turbosina, ya que mucha gente que viajaría en avión por cuestiones laborales o familiares lo está haciendo -en la medida de lo posible- vía automóvil.

Estos son solo ejemplos de cómo el COVID impactó al mercado del lado de la demanda o la oferta. En medio de estas dos variables, el sector de refinación es el que más se modificó durante este año, y el que aparentemente ha tenido las consecuencias más importantes. Varias compañías anunciaron que cerraban refinerías, principalmente en Europa, Asia y sorpresivamente en las Américas.

Si bien es cierto que la pandemia causó un gran reacomodo de las fuerzas del mercado, es importante mencionar que la mayoría de estos cierres de refinación corresponden a estrategias en el portafolio de las empresas. Es decir, no es necesariamente que la pandemia las “forzara” a cerrar, sino que probablemente la empresa en cuestión quería enfocarse en otros activos de sus portafolios regionales o mundiales. Algunas de las refinerías que se han anunciado para cierres definitivos de hecho representan activos importantes y con buenas características, que muy probablemente otra empresa consideraría conservar.

Así es, el 2020 es uno de los años más complicados para la industria de hidrocarburos. Sin embargo, la recuperación de la demanda para el 2021 pinta bastante bien, si la inoculación global puede llevarse a cabo como se espera. Y es aquí donde podemos mencionar algunos riesgos para el 2021.

Desde luego hay varios riesgos que vienen para el 2021, y aunque tenemos la esperanza de que sea un mejor año, vale la pena mencionar algunos puntos importantes, para al menos ir monitoreando y saber cómo reaccionar a las implicaciones comerciales para su negocio.

Vemos al menos unos 10 riesgos importantes, pero nos enfocaremos en tres de ellos por el momento. Ya que la gran esperanza para regresar a la normalidad es neutralizar los impactos médicos de la pandemia, los riesgos más relevantes están relacionados con las vacunas, pero, hay diversas aristas también a considerar desde el punto de vista económico, financiero, geopolítico, etc.

Riesgo #1. Complicación en la producción y distribución de vacunas. En los momentos en que se escribe esta nota el Reino Unido ha comenzado ya la inoculación de su población, y en los Estados Unidos se comenzó ya la distribución a lo largo del país, esperando la aprobación regulatoria. Pero, ¿qué pasaría si existiera algún tipo de cuello de botella, complicación que limite o reduzca la producción de las mismas?

Este riesgo de hecho lo hemos estado comunicando a nuestros clientes desde hace varios meses, y apenas hace un par de semanas se dio a conocer que una de las empresas productoras detectó un cuello de botella en sus materias primas que redujo a la mitad la expectativa de producción a nivel mundial. Habría que esperar si el resto de los laboratorios puede llevar a cabo la producción y distribución que esperan, sin retrasos o retos al aplicarla (como efectos secundarios no detectados anteriormente) o algo que represente esperar más tiempo para continuar un ritmo de inoculación aceptable.

Riesgo #2. La estabilidad financiera. Si la inoculación global se retrasa más de lo esperado y los gobiernos a nivel mundial no implementan estímulos económicos y fiscales adicionales, es posible que algunos portafolios financieros pudieran requerir rescates bancarios (algo así como la crisis financiera del 2008), lo cual sin duda retrasaría la recuperación económica y la normalidad en general. La posibilidad es baja, pero está sobre la mesa.

Riesgo #3. Riesgos de salud adicionales. Este es por mucho la variable que podría retrasar la recuperación esperada. Si el virus mutara de tal forma que las vacunas que se han estado trabajando por meses ya no fueran tan efectivas como originalmente se ha reportado, sería un serio problema para el regreso a la normalidad. En pocas palabras, la posibilidad de un COVID-20 es lo que más podría impactar la recuperación durante el 2021.

Hay desde luego también varias oportunidades. La respuesta más importante para al control de la pandemia en el largo plazo podría no necesariamente ser una serie de vacunas, sino el desarrollo de exámenes que sean baratos, inmediatos y personales, algo así como un equivalente de pruebas de embarazo: con ello cada persona asintomática sabría de inmediato si debe aislarse o no, sin esperar 3-5 días por resultados. Esto cambiaría por completo el nivel de infecciones y haría posible un control más solido en la recuperación a la normalidad. El desarrollo de una prueba barata o bien de tratamientos adicionales para el COVID son esperanzas que podrían ayudar en el arsenal que se enfoca hacia el control de la pandemia.

Cada uno de estos puntos generará una consecuencia en el mercado de crudo y productos refinados que usted deberá anticipar y analizar con el fin de identificar su respuesta. En Stratas Advisors estamos a sus órdenes para ayudarle con las herramientas de análisis más indicadas para ustedes.

Y por cierto, si usted trabaja en una empresa productora de crudo o refinados, es comercializador, importador, transportista, miembro del sector de estaciones de gasolina, regulador, miembro del sector público de energía, está invitado a nuestro webinar del 14 de enero. ¡Nos vemos en la próxima!

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